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OPORTUNIDADES PERDIDAS
Tras la debacle que supuso "A. I.", su anterior incursión,
de la mano de Kubrick, en el universo de la ciencia-ficción,
Steven Spielberg parecía querer enmendar la plana, esta vez,
por obra gracia de Tom Cruise, y asumió el riesgo de adaptar
a la gran pantalla un relato corto de Philip K. Dick, autor responsable,
entre otras obras, de "¿Sueñan los androides con ovejas
eléctricas?", novela que dio pie a la obra maestra de
Ridley Scott: "Blade Runner".
Una vez más, el resultado no puede ser más descorazonador,
pues, si bien la película parte de un presupuesto más
que interesante: la posibilidad de que en un futuro no muy lejano
exista una unidad anti-crimen que actúe antes de que se cometan
los delitos, lo que podría haber sido una sugerente metáfora
sobre la actual disputa entre los partidarios de más seguridad,
aun a costa de una menor libertad (por ejemplo, el señor
Bush y sus colegas), y los que defienden esta última, por
encima de todo, y un nuevo varapalo al poder casi infinito de las
grandes corporaciones (una constante en la obra de Dick), se transforma,
lamentablemente en un mero ejercicio de soberbia y autocomplacencia
por parte del Rey Midas de Hollywood, empeñado en una huida
hacia adelante en el arte del "más difícil todavía"
tecnológico (los efectos especiales, todo hay que decirlo,
son apabullantes) y en su ya desfasada sensiblería, cantando
y bailando las alabanzas de la familia, la paternidad y otras monsergas.
Todo ello con una carencia de estilo propio alarmante (la escena
de la operación ocular parece sacada de una película
de Terry Gilliam) y una incapacidad de síntesis (el final
se alarga de manera tediosa) que denota un considerable bajón
creativo del director de "Tiburón".
Cabe mencionar además la labor de Tom Cruise en el film,
del que es, a su vez, productor ejecutivo. Toda la película
esta montada para su lucimiento personal y, para colmo, se limita
a repetirse a sí mismo en el papel de héroe traumatizado
y perseguido (con la única salvedad, quizás, de su
adicción a las drogas) en busca de verdad y justicia, lo
que ya empieza a cansarme sobremanera. Si se fijan bien, su registro
es idéntico al mostrado en la saga de "Misión: Imposible"
y en "Vanilla Sky", el mismo careto, los mismos aspavientos,
el mismo despliegue físico, todo clavado.
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Como
únicos elementos positivos cabría mencionar la habilidad
de Spielberg para crear secuencias perdurables en el subconsciente
colectivo (los minutos iniciales del film son francamente demoledores),
el buen juego de algunos secundarios, en especial, el inquietante
Max von Sydow, así como la, por otra parte, poco mencionada
fotografía, levemente descolorida y difuminada, que otorga
un aire onírico a un film sobrado de medios y escaso de talento,
que no pasará precisamente a la historia por ser por ser
uno de los mejores trabajos de su director.
FICHA ARTÍSTICA y TÉCNICA
ACTORES: TOM CRUISE, COLIN FARRELL, SAMANTHA MORTON, MAX VON SIDOW
GÉNERO: Ciencia Ficción
DURACIÓN: 147
CALIFICACIÓN: Mayores 13 años
PRODUCCIÓN: GERARD R. MOLEN, BONNIE CURTIS, WALTER F. PARKES
y JAN DE BONT
DIRECCIÓN: STEVEN SPIELBERG
GUIÓN: SCOTT FRANK y JON COHEN
MÚSICA: JOHN WILLIAMS
NACIONALIDAD: USA
Sección moderada por Hugo
Flores
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