ROBOTS
Chris Wedge y Carlos Saldanha
Nota: * * *
MUNDO ASIMOV
Desafiando la actual hegemonía de Pixar y Dreamworks en
el terreno de la
animación, la pequeña productora Blue Sky (eso sí,
con el inestimable apoyo
de la Fox), que ya nos sorprendió agradablemente en la jocosa
aventura prehistórica
de La Edad de Hielo, nos introduce esta vez en un trepidante carrusel,
un
nuevo alarde técnico, ambientado en una hipotética
megalópolis habitada por
robots, bajo cuyo aparente divertimento se deja entrever una sana
intención
crítica hacia ciertos valores de la sociedad moderna, cada
vez más deshumanizada,
más entregada a las leyes del mercado, pero que no acaba
de cuajar, en parte,
por el excesivo afán de sorprender al espectador con piruetas
inverosímiles,
situaciones manidas, chistes facilones y una retahíla de
tópicos sobre buenos
y malos, amistad y familia, que acaban diluyendo las buenas intenciones
expuestas
anteriormente.
Cierto es que no cabía esperar más de un producto
destinado principalmente
al público infantil, de ahí que, pese a todo, el producto
final resulta bastante
estimable.
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Sin embargo, en ciertos momentos se
echa de menos un mayor atrevimiento,
un guiño inteligente, algo que acabe de captar al público
adulto (los niños
no suelen ir solos al cine), que resalte sobre el puro virtuosismo.
Algo
que se hace patente en la parte final del film: un inacabable vaivén
de persecuciones,
peleas, rescates de última hora y bailecito a lo Shrek para
rematar la faena.
Todo muy bonito, muy bien logrado (aunque muy lejos de los hallazgos
de Los
Increíbles), pero casi sin alma, o sea, al borde del puro
pretexto vara vender
muñequitos y videojuegos, ni más ni menos que el signo
de estos tiempos de
mercadotecnia.
Definitivamente, pues, me quedo con la intención inicial
y con la sensación
de haber visto lo que esperaba, sin sorpresas ni decepciones, a
la espera
de ese Madagascar de la Dreamworks que tan buena pinta tiene, y
todavía con
la miel en los labios de ese esplendoroso trailer de la tercera
y, al parecer,
definitiva entrega de La Guerra de las Galaxias.
EN RESUMEN
Claramente, un pudo haber sido y no fue.
Lo mejor: el robot limpia-platos.
Lo peor: que, entre Capra y Sturges, definitivamente opta por el
primero.
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