MATCH POINT
Woody Allen
Nota: * * * * *
ROJO Y NEGRO REVISITADO
Pese a que muchos han buscado la comparación con Dostoievski
(de hecho, una
de sus novelas aparece en el film), lo cierto es que Woody Allen
parece haberse
inspirado en Rojo y Negro, de Stendhal, para trazar una historia
en la que
el azar, por encima incluso de la voluntad individual, condiciona
decisivamente
el destino de los protagonistas; reflexionando, a su vez, sobre
el sentimiento
de culpa o, en su caso, sobre la necesidad de obviarlo para alcanzar
la felicidad.
La principal diferencia entre la película y la obra antes
mencionada radica
en que, mientras esta última culmina de manera ejemplarizante,
Woody Allen
descarta cualquier juicio de valor o cualquier concesión
acomodaticia en
un ejercicio de amoralidad bienintencionada, absolutamente brillante
tanto
en su formulación como en su ejecución.
No es la primera vez que Allen se adentra en tan complejo territorio
(ver,
al respecto, la magistral Delitos y Faltas). Sí es la primera,
en cambio,
que lo hace desde el drama puro y duro, demostrando, de este modo,
una nada
habitual versatilidad, a la vez que mantiene su reconocible estilo
intacto.
También es la primera que lo hace lejos del escenario habitual
de sus historias
(Nueva York), trasladándose esta vez a un deslumbrante Londres,
que el director
fotografía con sorprendente luminosidad; un Londres como
nunca se había visto
en la gran pantalla.
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La dirección de actores es sublime, destacando una maravillosa
Scarlett Johansson
y un Jonathan Rhys-Meyers que no le va a la zaga, como excelente
es, como
siempre, el guión, de gran sencillez formal, pero de gran
complejidad a la
hora de reflejar la manera en que los distintos estratos sociales
se interrelacionan
y parasitan.
Por último, hacer referencia a la realización, sobre
todo la utilización
del ritmo, sosegado aunque en continua aceleración, el uso
de planos fuera
de campo y de sobreentendidos (en particular, en las escenas de
sexo), la
banda sonora operística (enfatizando cada una de las secuencias),
o los constantes,
aunque nada cargantes, recursos visuales, como la identificación
entre la
escena de la pelota de tenis estrellándose contra la cinta
de la red, con
la del anillo dorado haciendo lo propio contra la barandilla de
mirador del
Támesis; una brillante metáfora de cómo la
suerte actúa como factor decisivo
en nuestra existencia.
EN RESUMEN
La mejor película de Woody Allen desde la mencionada Delitos
y Faltas.
Lo mejor: Cómo consigue que empaticemos con su nada ejemplar
protagonista
principal.
Lo peor: Que algunos espectadores, habituales seguidores del director,
puedan
quedar en fuera de juego.
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