Mira esa estrella
mírala,
una luz
que me recuerda su sombra,
un calor
que me hace vivir sus besos.
El está lejos, muy lejos
y yo beso el espacio que le besa
a través de una tierra
envuelta en una noche.
Mira esa luna,
mírala,
no me dejes sentir su risa.
Ella le tiene más que yo,
ella es cada noche
el espejo donde se mira él,
ella es la amante misteriosa
que entra a escondidas en su habitación
y se marcha al amanecer
dejando un rastro de luz,
ella es
la tortura que me trae su perfume
envuelta en un pálido rayo,
ella es mi agonía
cuando me hace sentir
la distancia entre los dos.
Mira esa noche,
mírala.
Nada me recuerda tanto a él
como el negro de la ausencia
en medio de la noche estrellada.
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