| La cocina de Gandia y de La Safor, como la
de las otras ciudades y comarcas de la costa valenciana, se inscribe
en la de los olores y los sabores, las materias primas y las tradiciones
del resto del Mediterráneo. La llamada "dieta mediterránea"
no es ni más ni menos que la heredada de los antepasados. Pero
hay una serie de particularidades y de variantes que se deben conocer.
Un buen observador se dará cuenta muy pronto de la composición
mayoritaria de la despensa que conforma la cocina de los gandienses
y demás habitantes de La Safor. Tan sólo tendrá
que asistir cualquier tarde (de lunes a viernes) a la subasta de pescado
que se realiza en el puerto de Gandia. Entonces comprenderá
la proliferación de marisquerías y la presencia del
pescado en tantos y tantos platos y ofertas de bares y restaurantes.
Y nada más tendrá que transitar un poco por el territorio
de la comarca y descubrir aquí y allá campos o pequeñas
parcelas cultivadas de hortalizas, para entender la afición
tan extendida en La Safor por las verduras. Pescado (y marisco) y
hortalizas son ingredientes básicos en la cocina de este rincón
del Mediterráneo así como los elementos más genuinos.
Como
buenos valencianos de cerca del mar, los habitantes de La Safor son
unos enormes consumidores de arroz. Las tres modalidades fundamentales
de los arroces, según las maneras de cocinarlos, son los caldosos,
los secos (en el horno) y los guisados en paella. Los ingredientes
pueden ser variadísimos: el recetario arrocero, por lo tanto,
es extensísimo e inagotable. Como lo es el de la tan afamada
paella, que al igual puede elaborarse con carne y verdura, como con
bacalao y cebolla, como con pescado (arròs a banda), como de
muchas otras formas, porque el espíritu de la diversidad también
se ha proyectado en este plato internacionalmente conocido, aunque
en pocos lugares correctamente cocinado (encontrar el punto exacto
de cocción del arroz es, en este como en los restantes arroces,
el secreto imprescindible). El recipiente de la paella se utiliza
también para confeccionar la "fideuà",
en la que el arroz ha sido sustituido por los fideos (que se guisan
con pescado y marisco), y que es un plato que se considera originario
de Gandia. Este plato es el más representativo de nuestra gastronomía
y se utiliza como vehículo de promoción de este importante
destino turístico de la Comunidad Valenciana. Anualmente se
celebra en la Playa de Gandia durante el mes de Mayo el Concurso Internacional
de Fideuà de Gandia y Gastronomía.
Cantidad
de otros platos resultan habituales en la cocina de Gandia y de La
Safor, como la rica multiplicidad de coques, los figatells, la gamba
amb bleda, la vitolina, los pebres farcits, el all i pebre, los embutidos...
La lista, por supuesto, tan sólo pretende ser un brevísimo
resumen de los tradicionales recetarios de los hogares de la comarca.
En los establecimientos culinarios, no es posible localizar toda la
gama de platos caseros a los que hemos hecho referencia. Pero van
incorporándose ahora unos, después otros, habiéndolos
pasado previamente por el cedazo que exige una restauración
profesional y con la voluntad de crear una cocina propia. De todas
maneras, Gandia y La Safor (y sobre todo sus playas) ofrecen cocinas
de multitud de procedencias y calidades, para todos aquellos a los
que no les satisfaga la cocina autóctona.
Durante prácticamente todo el año, la naranja es la
fruta por excelencia de La Safor, ya que gran parte del territorio
de la comarca se dedica a su cultivo. De postre de cualquier comida,
la naranja resulta digestiva y deliciosa. En forma de zumo, es una
bebida refrescante para cualquier hora del día que aporta una
dosis muy alta de vitamina C.
Es probable que la gran producción de caña de azúcar
que, hace siglos, originó una época económica
y culturalmente esplendorosa en La Safor, ha dejado un poso azucarado
en el inconsciente colectivo de la comarca. Reyes, reinas y otros
grandes personajes visitaron este territorio para probar la amabilidad
palatal de los productos elaborados con los resultados de la caña
de azúcar. Sea como fuere, Gandia posee una bien ganada fama
de fabricación de toda clase de dulces. En esta ciudad, abundan
las pastelerías cuyos obradores brindan la oportunidad de adquirir
uno de los productos más típicos y tradicionales de
la zona descendiente de la industria azucarera, es decir, la pastelería
de nuestra época.
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