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¿Y
por qué no? La pelota, deporte nacional de los valencianos,
ha sido históricamente uno de los deportes más grandes
del mundo. A pesar de que la burguesía y la intelectualidad
valencianas a menudo le han dado la espalda, este glorioso deporte
ha sobrevivido a las adversidades gracias a la práctica que
de él se ha hecho en muchísimos pueblos de nuestro
país. Desde aquí enarbolo mi voz a favor de que se
trabaje para promocionar la pelota valenciana de cara a que pueda
tener representación en los Juegos Olímpicos (JJOO)
pues es un deporte más importante de lo que creemos. Por
eso, hay que desterrar los mitos y prejuicios que provienen de la
ignorancia y darnos cuenta de que el deporte de pelota reúne
grandes condiciones para ser olímpico y de que de hecho se
lo merece muchísimo más que otros.
1) La pelota es un deporte histórico. Llamarle milenario
no es exagerar pues se ha jugado, en unas modalidades u otras, desde
tiempos inmemoriales en pueblos tan diversos como el egipcio, el
japonés o el maya. En ese aspecto la pelota, solamente por
historia, merece su condición olímpica mucho más
que deportes recientes como fútbol o bolea playa.
2) No es un deporte de pueblerinos. A pelota han jugado emperadores
(Alejandro Magno...), césares (Vespasiano, Alejandro Severo...),
reyes (Luis X, Carlos VIII, Francisco I, Enrique IV...), etc. El
hecho de que las elites más poderosas de la Tierra hayan
disfrutado jugando a pelota le confiere ese toque aristocrático
i prestigioso que todo deporte necesita.
3) La pelota no es propia de ignorantes. Ignorante es quien piense
lo contrario pues no sabe que la pelota ha cautivado a los más
altos intelectuales. Escritores como Luis Vives, Pedro Calderón
de la Barca o Francesc Almela i Vives, pintores como Francisco de
Goya o Josep Bru o escultores como Ignasi Pinazo, entre otros, se
han interesado por ella.
4) La pelota no es un deporte minoritario. De hecho, hasta el
siglo XVIII fue el deporte más practicado en toda Europa.
Y a pesar de la dura competencia de los deportes de masas, la pelota
valenciana se encuentra en auge. Atrae cada vez a más críticos,
prensa y público. Además cuenta con una proyección
internacional con los campeonatos de Europa y del mundo.
5) Tiene un enorme potencial de expansión. La pelota valenciana
se puede jugar prácticamente en cualquier rincón,
como por ejemplo la calle. En ese aspecto, a nivel de deporte de
base, los niños de cualquier país del mundo pueden
interesarse más por la pelota que por otros deportes que
requieren instalaciones especiales como el tenis o el golf.
6) Es un deporte plural. La pelota es un deporte extraordinariamente
plural tanto en las modalidades como en las reglas que en ellas
se aplican. Así vemos que en Euskadi los pelotaris juegan
frente a un muro mientras en l' Estat Valencià juega un hombre
frente a otro. El tenis (que es deporte olímpico) es un invento
anglosajón inspirado en la pelota.
7) La pelota es un deporte competitivo. Actualmente la pelota
se practica a un alto nivel en Estat Valencià, Bélgica,
Holanda, Italia, Francia y Argentina.
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Otros
deportes olímpicos como el hockey sobre hielo tienen mucha
menos rivalidad. De hecho, con la desintegración de la Unión
Soviética, Canadá es prácticamente la única
gran potencia mundial en este juego.
8) La pelota no es un deporte caro. A lo largo de la historia las
autoridades pertinentes han eliminado muchísimos deportes
de los Juegos para reducir costes que en algunos casos eran exorbitantes.
No es el caso de este juego que cuenta con plantillas reducidas,
un material económico y que lejos de necesitar grandes estadios
se puede disputar en cualquier lugar.
9) Da espectáculo. La pelota no tiene por qué ser
un deporte aburrido como lo pueda ser el remo para alguna gente.
Al contrario. Las reglas son bien sencillas y fáciles de
entender, el duelo que se da entre los pelotaris resulta apasionante
y titánico, el público se va satisfecho del trinquete
y las apuestas dan aún más interés al juego.
10) Es clásico y prestigioso. La pelota valenciana no es
como esos ridículos pseudodeportes que salen de la noche
a la mañana y que aunque se les tilde de deportes no pasan
de ser estúpidos juegos de entretenimiento. Es una disciplina
clásica, como el maratón, y cuenta por historia, tradición
y cultura con un prestigio que difícilmente se encuentra
en otro juego.
El deporte de pelota fue diluyéndose y desestructurándose
poco a poco por toda Europa a lo largo del tiempo. Sólo se
conservó en un altísimo grado de pureza en nuestro
país, l' Estat Valencià (la pelota vasca funciona
con reglas más modernas que no se enraízan en la tradición
histórica más pura), por lo que podemos llamarle pelota
valenciana. Por todas estas razones enarbolo mi voz a favor de que
a la pelota, en sus diversas modalidades (incluyendo las vascas),
sea disciplina olímpica. Somos potencia mundial; la Selección
Valenciana, bajo bandera valenciana, se ha proclamado campeona de
Europa y del mundo y mitos como Paco Cabanes "Genovés" o
Enric Sarasol han sido considerados los mejores no sólo del
país, sino también de Europa y del mundo. Eso sería
un oro (casi) seguro para el país.
A menudo los valencianos no llegamos a apreciar la inmensa riqueza
y valor de nuestra historia y cultura. Es por eso que hace falta
un compromiso cívico y patriótico de todos los valencianos
(políticos, intelectuales, ciudadanos de a pie...) por tal
de potenciar y prestigiar, aún más si cabe, un juego
que como la pelota valenciana es un deporte milenario. La pelota
valenciana no es solamente nuestro deporte nacional y autóctono;
es historia, es cultura, es tradición, es orgullo, es casta,
es prestigio, es un emblema identitario de nuestro pueblo y lo más
importante; es un clarísimo referente internacional que nos
sitúa en el mapa de este mundo cada vez más globalizado
y que hace que en el extranjero la gente se interese por nuestra
cultura y que se convenza de que los valencianos también
sabemos hacer las cosas muy bien.
Josue Damia Ferrer i Ortells.
jdferrer@ozu.es
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