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El otro día leí en un periódico una frase
atribuida al Ministro de Producción de Argentina, Aníbal
Fernández, que me dejó obnubilado : "Los que
gobernamos somos unos hijos de puta" decía. Así,
sin distintivos ni paliativos. No los argentino o los americanos
o los europeos o los chinos, no ¡todos!. Puede que tenga razón
en parte, hasta en mucha parte, pues de todo hay en la v´ña
del Señor, pero como generalizar es, la mayoría de
la veces, sinónimo de manipular lo dejaremos en muchos.
Recordaba esta barbaridad leyendo cómo en estos últimos
días se está criticando muy duramente, cuando más
a la izquierda mucho más acerbadamente, tanto en cantidad
como en calidad, la inasistencia del Presidente Aznar en la zona
de Galicia donde la catástrofe del Prestige. No comparto
muchas de esas críticas (de hacerles caso al final habría
que considerarle culpable hasta de la muerte de Manolete) pero su
excusa de que irá cuando tenga algo seguros que ofrecerles,
a mi personalmente, y creo que conmigo a la inmensa mayoría
de los españoles, y no digamos si además son gallegos,
no me sirve. Como dice la Biblia: "No sólo de pan vive
el hombre".
Recuerdo que cuando se produjo una catástrofe en el puerto
de Amberes o Amsterdam, no me acuerdo ahora exactamente en cual
de los dos, el Rey Balduíno y la reina Fabiola, ambos con
una salud más que delicada, se levantaron en pleno invierno,
y con una climatología infernal, a las cinco de la mañana,
según se publicó, para personarse en el lugar de los
hechos. ¿Resolvieron algo de la catástrofe con su
presencia?. Indiscutiblemente no. Pero su acto fue comentado y alabado
por todo el mundo y en particular muy apreciado por todos belgas.
Lo dicho: no sólo de pan vive el hombre.
No hace mucho al primer ministro alemán le faltó tiempo
para visitar las zonas inundadas en Alemania, muchas casi antes
de que se inundaran. ¿Solucionó el problema de las
inundaciones con su presencia? Evidentemente no. Empero ¿consiguió
algo con su visita?. Indiscutiblemente sí. Llevarles, por
lo menos, el cariñoso consuelo del
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gobernante y el presunto interés por sus problemas. Y no
sólo para los damnificados sino para sí mismo: conseguir
ganar unas elecciones que según los analistas políticos
tenía irremediablemente perdidas. Nuevamente se demuestra
lo de que no sólo de pan vive el hombre.
Me pregunto ¿Qué les llevó, con su asistencia
a los entierros, a los familiares de las víctimas del terrorismo?
(Que por otra parte merece mi mayor consideración y me parece
más que sensacional afectivamente conmovedor). Físicamente
sólo su persona, emocionalmente su presunto cariño
y preocupación por su desgracia. En Galicia aunque no ha
habido muertos sí hay, y no pocas, "víctimas"
que se merecian les llevara, por lo menos, "lo mismo".
Decía el Comandante Marcos que "el poder pudre la
sangre" y al parecer no le faltaba razón. Estoy convencido,
aunque puede que equivocado, que si la catástrofe del Prestige
se hubiera producido en la anterior legislatura, cuando no tenía
mayoría absoluta, seguro segurísimo que le hubiera
faltado tiempo para personarse en el lugar de los hechos, aunque
tan sólo hubiera sido para "hacerse la foto".
No diré lo del Ministro argentino pero lamentablemente esa
es la impresión que dan muchos gobernantes. Olvidan por orgullo,
soberbia, arrogancia o prepotencia que, como se decía en
Roma ya hace veinte siglos, "La mujer del Cesar además
de serlo tiene que parecerlo": que los gobernantes además
de ser buenos gobernantes han de parecerlo
Lo dicho: No sólo de pan vive el hombre.
Juan Borrás (Gandia)
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